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Enfermedad inflamatoria intestinal: Crohn y colitis ulcerosa

A diferencia de la 'colitis nerviosa', la enfermedad inflamatoria intestinal es una inflamación real y crónica del tubo digestivo, con hallazgos objetivos y riesgo de complicaciones si no se trata.

Dr. Fernando Quiroz Compeán8 min de lectura

¿Qué es la enfermedad inflamatoria intestinal?

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) agrupa dos enfermedades crónicas principales: la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. En ambas, el sistema inmune ataca por error a la pared del tubo digestivo, generando inflamación crónica que se puede confirmar de forma objetiva mediante endoscopía, biopsia y estudios de laboratorio o imagen.

Es importante diferenciarla del síndrome de intestino irritable (lo que coloquialmente se llama “colitis nerviosa”), que es un trastorno funcional sin inflamación demostrable. La EII sí es una inflamación real, con potencial de causar daño estructural si no se trata oportunamente.

Colitis ulcerosa vs. enfermedad de Crohn

  • Colitis ulcerosa: afecta únicamente el colon (intestino grueso), de forma continua, iniciando típicamente en el recto y extendiéndose hacia arriba. La inflamación afecta la capa más superficial de la pared intestinal.
  • Enfermedad de Crohn: puede afectar cualquier segmento del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, de forma discontinua (con zonas sanas entre zonas afectadas), y puede comprometer todo el espesor de la pared intestinal, lo que favorece complicaciones como fístulas o estenosis.

Síntomas más frecuentes

  • Diarrea crónica, a veces con sangre o moco.
  • Dolor abdominal recurrente.
  • Urgencia para evacuar o sensación de evacuación incompleta.
  • Pérdida de peso y fatiga.
  • Fiebre en periodos de actividad de la enfermedad.
  • En el caso de Crohn, en ocasiones, lesiones perianales (fisuras, fístulas o abscesos).

Estos síntomas pueden presentarse en brotes (periodos de actividad) alternados con periodos de remisión, lo cual a veces retrasa el diagnóstico porque los síntomas “mejoran solos” temporalmente.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en la combinación de historia clínica, análisis de sangre y heces (incluyendo marcadores de inflamación como la calprotectina fecal), estudios de imagen cuando se requiere evaluar el intestino delgado, y de forma central, la colonoscopía con toma de biopsias, que permite visualizar directamente la inflamación y confirmarla histológicamente.

¿Por qué es importante el diagnóstico y seguimiento oportuno?

Sin tratamiento adecuado, la inflamación crónica puede llevar a complicaciones como estenosis (estrechamientos), fístulas, abscesos, sangrado, desnutrición, y en el caso de la colitis ulcerosa de larga evolución, un mayor riesgo de cáncer colorrectal, razón por la que estos pacientes requieren un programa de vigilancia con colonoscopía distinto al de la población general.

Hoy en día existen tratamientos dirigidos (desde antiinflamatorios hasta terapias biológicas) que permiten controlar la inflamación, inducir y mantener la remisión, y mejorar significativamente la calidad de vida. El tratamiento se individualiza según el tipo, extensión y actividad de la enfermedad.

¿Cuándo sospechar EII y buscar valoración?

Si tienes diarrea crónica (más de 4 semanas), especialmente con sangre, dolor abdominal recurrente, pérdida de peso, fatiga persistente, o lesiones perianales que no cicatrizan, es importante una valoración por gastroenterología. Diferenciar esto de un intestino irritable a tiempo evita retrasos en el tratamiento.

¿Tus síntomas digestivos incluyen sangre, fiebre o pérdida de peso?

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