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Hígado graso: la enfermedad silenciosa que va en aumento

Se ha vuelto una de las enfermedades del hígado más frecuentes, muchas veces detectada por casualidad en un ultrasonido. Casi nunca da síntomas al inicio, pero eso no significa que no importe.

Dr. Fernando Quiroz Compeán7 min de lectura

¿Qué es el hígado graso?

El hígado graso ocurre cuando se acumula grasa en las células del hígado en una cantidad mayor a la normal. Cuando esta acumulación no está relacionada con el consumo de alcohol, se le conoce como enfermedad del hígado graso no alcohólico, un término que en los últimos años se ha ido actualizando hacia nombres como MASLD (enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica), reflejando su estrecha relación con el sobrepeso, la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico.

Es, hoy en día, una de las causas más frecuentes de enfermedad hepática crónica a nivel mundial, y su frecuencia va en aumento junto con la obesidad y la diabetes tipo 2.

¿Por qué se le llama “la enfermedad silenciosa”?

Porque en la gran mayoría de los casos no da ningún síntoma, especialmente en etapas iniciales. Muchas personas se enteran de que tienen hígado graso por un hallazgo incidental en un ultrasonido abdominal solicitado por otro motivo, o por alteraciones leves en las pruebas de función hepática en un análisis de sangre de rutina.

El problema es que, en un porcentaje de los casos, el hígado graso puede progresar silenciosamente a inflamación (esteatohepatitis), y de ahí a fibrosis o cirrosis con el paso de los años, sin que la persona lo note hasta etapas avanzadas.

Factores de riesgo

  • Sobrepeso u obesidad, especialmente abdominal.
  • Diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina.
  • Colesterol o triglicéridos elevados.
  • Síndrome metabólico e hipertensión arterial.
  • Sedentarismo.

¿Cómo se diagnostica?

Generalmente se sospecha con un ultrasonido abdominal y análisis de sangre que evalúan la función hepática. Cuando existe duda sobre el grado de daño hepático (por ejemplo, si ya hay fibrosis), se pueden usar estudios adicionales no invasivos, como elastografía hepática, y en algunos casos seleccionados, biopsia hepática. El objetivo no es solo confirmar que hay grasa en el hígado, sino identificar en qué etapa se encuentra la enfermedad.

¿Qué es lo que realmente marca la diferencia?

La buena noticia es que el hígado graso, sobre todo en etapas iniciales, es reversible. Las medidas con mayor evidencia son:

  • Pérdida de peso gradual: incluso una reducción de 7 a 10% del peso corporal puede mejorar significativamente la grasa y la inflamación hepática.
  • Actividad física regular, independientemente de si hay o no pérdida de peso.
  • Control estricto de diabetes, colesterol y triglicéridos cuando coexisten.
  • Reducir o eliminar el consumo de alcohol.
  • Evitar el sobreconsumo de azúcares simples y bebidas azucaradas.

No existe todavía un medicamento único que sustituya estos cambios; el tratamiento se individualiza según el grado de la enfermedad y las condiciones que la acompañan.

¿Cuándo debo buscar valoración?

Si te detectaron hígado graso en un ultrasonido, si tienes alteraciones persistentes en tus pruebas de función hepática, o si tienes varios de los factores de riesgo mencionados, vale la pena una valoración para saber en qué etapa está tu hígado y definir un plan de seguimiento, antes de que la enfermedad avance de forma silenciosa.

¿Te detectaron hígado graso en un estudio?

Escríbeme por WhatsApp al consultorio de tu preferencia y evaluamos en qué etapa está y qué plan seguir.